Cuando la victoria, es volverse a poner un dorsal

Sergio Rodríguez Reche, corazón de Dragón y espíritu indomable en el club de los “mineros” del pelotón.

El lugar de lo nuevo y los nuevos en Pedales Solidarios, una sección tan única como el maillot que le da nombre, “Maillot tigre”

Nunca decir nunca

Sergio Rodríguez Reche, nuestro protagonista, es un desconocido del pelotón ciclista internacional. Sin embargo, este navarro del 92, es un ejemplo a seguir. Un espejo en el que mirarse si eres un cicloturista. Una historia que descubrir si eres un aficionado ciclista. Espero que hayas apretado tus calas, porque esta historia es una clásica de piedras.

Como una buena clásica, la carrera de Sergio en el ciclismo fue avanzando apacible. Todo empezó en el barrio de Txantrea. Con la bici como diversión. Pero con el gusto por ganar, siempre presente. Poco a poco las categorías fueron pasando, cada día más anécdotas pero menos victorias. Aunque nunca faltaron.

Victoria de Sergio Rodriguez en Sopelana, equipo Guipuzkoa, Fuente: Oskar Matxin

Pero la tranquilidad dura poco en la vida del ciclista. Y en esa primera cota, que es el salto a profesional, siempre hay montonera. Sergio terminaba su segundo año élite sin equipo y sin correr. Todo apuntaba a caída, pero la suerte le hizo un guiño. En las filas del equipo Bolivia encontró su salto a profesional. Es el final del 2016 y nuestro protagonista ha superado la primera montonera.

 Pero las clásicas, como la vida del profesional del ciclismo, son complicadas y librar la 1ª caída no significa que todo vaya bien. Salir en un mal corte es casi tan malo como verse afectado por una caída, y es que el proyecto del Bolivia duró poco. En Marzo de 2017, llegó el pinchazo, se acabó el Bolivia. 2 meses de parón, y una decisión a tomar: seguir o colgar la bici. Por suerte los mecánicos estaban cerca. Su novia y su hermano estuvieron ahí para hacerle ver las cosas de otra manera y tras recalificarse amateur, la Fundación Euskadi tuvo un hueco para él. Vuelta a la marcha, ahora en una grupeta nueva y con mucho que remar por delante, continua la carrera.

En un terreno favorable para sus condiciones, nuestro protagonista fue recuperando sensaciones. Unas buenas semanas en amateur le llevaron al campeonato de España. Un punto de inflexión en la carrera de nuestro protagonista. Y a los pies de esta cota de esta clásica que es su carrera, lanzo un ataque duro. En junio de 2017, en Soria, y tras 207 kilómetros se coronó campeón de España en categoría élite. Entrando 10º a solo 25” de Jesús Herrada.

Sergio Rodriguez en el podio del campeonato de España 2017, Fuente: Photo Gomez Sport

Sangre, sudor y lágrimas.

El premio a este campeonato de España fue un nuevo contrato profesional. Asemejándose a ese auxiliar que siempre tiene un bote al final de cada cota apareció el equipo vasco. Jon Odriozola pasaba con su equipo a Continental Pro y contaba con Sergio. Va a comenzar el 2018 y a Sergio le va a tocar asumir una dura realidad del ciclismo: hay líderes y gregarios.

En este 2018, nuestro protagonista avanza como la escapada buena de una clásica en el terreno intermedio. Con momentos mejores y peores, con dudas y momentos de euforia. Pasando de la ilusión de la ilusión de recibir la equipación al miedo de los catarros que no te dejan entrenar. Colombia, Bélgica, España, Turquía y Francia le vieron correr en sus 56 días de competición. Asumiendo su rol de gregario, disfrutó de la fuga buena en la clásica de San Sebastián y de la victoria de Edu Prades en Turquía. Donde su trabajo como gregario tuvo sus frutos.

Equipación del Euskadi Murias para el año 2018, Fuente: Sergio Rodriguez Reche

El 2018 terminó con el premio más valioso para un corredor humilde como él. La renovación para 2019. Premio a la constancia y al trabajo. La clásica de Sergio continúa y se acercan las piedras. En la segunda temporada como profesional, Sergio dió un paso adelante. Convirtiéndose en un habitual en fugas desde Omán a Francia. Viviendo en la Tro Bro Leon una de las experiencias que recuerda con mayor cariño. Donde rodó en la escapada buena gran parte de la carrera y se atrevió a soñar incluso con la victoria. Además este 2019 le estaba trayendo la aparición de manera habitual en el podcast de ciclismo de A la Cola del Pelotón. Donde aporta su experiencia como ciclista profesional con un humor característico.

Sergio Rodriguez rodando en la escapada buena de la Tro Bro Leon, Fuente: Sergio Rodriguez Reche

Lo que pasa es que la vida es caprichosa, y como en las clásicas de las piedras, los problemas siempre llegan. A Sergio se le juntó un fatal segundo tramo de año: una caída le secó las posibilidades de estar en La Vuelta a España y el equipo Murias desapareció al final de ese año. Tras la París – Tours, su último dorsal, Sergio se queda en la cuneta.

Pero nuestro protagonista, como los buenos clasicomános, decidió no rendirse. Si un adoquín te tira al suelo, puedes rendirte y esperar al coche o levantarte y luchar. Y a Sergio su carácter le impedía rendirse. Se secó las lágrimas y la sangre de la caída decidido ha seguir luchando. Escribió una carta bajo el título de “Let Me Ride” que nos enseño a muchos lo que es el duro oficio de gregario en el ciclismo y que se convirtió en viral.

En la vida, como en el ciclismo, se trata de dar una pedalada más

En todas las clásicas hay un momento donde se separa la paja del grano, y en la carrera profesional de Sergio Rodríguez también. Nuestro protagonista, convencido de que le quedaba ciclismo en las piernas estableció un objetivo claro: continuar en el ciclismo profesional.

El 2020 arranca sin Sergio en las carreras, aunque eso no significa que haya dejado de ser profesional. Profesional titulado en INEF, establece una preparación deportiva concreta. Con test, pautas y objetivos. De repente el mundo entero se agita, llega una pandemia que lo para todo. Menos a Sergio. Su objetivo se mantiene aunque cada día es más difícil. Los equipos ciclistas sufren, los patrocinios se caen y algunas estructuras se tambalean. Más competencia, más problemas, pero la solución sigue siendo la misma: trabajo, trabajo y trabajo.

El confinamiento en el camarote, siempre es más caluroso, Fuente: Sergio Rodriguez Reche

El 2020 va pasando, y como en la parte final de las clásicas, si quieres ganar toca darlo todo aún rodando en solitario. Los meses pasan y la ilusión del impulso inicial se va pasando. Sin embargo, donde los demás bajarían los brazos, Sergio decidió apretar lo dientes y continuar. Parecía que “se le escaparía el caballo” como se dice en el argot. Pero nuestro protagonista, como hacen los grandes corredores tiró de casta para continuar. Y continuar no solo es entrenar. Es abrirnos su corazón y su casa para contarnos su historia. Dar luz a su oficio y complementarlo con nuevas facetas. Y de todo esto surgió el documental Let Me Ride. Donde veremos la lucha de Sergio por continuar viviendo su sueño ser ciclista profesional.

Sergio está disfrutando como un niño con Let Me Ride , Fuente: Sergio Rodriguez Reche

Y en está clásica que es la historia de nuestro gregario. Llegamos a 2021, el sprint final. El todo o nada. Consciente de que está en una situación insostenible a largo plazo, Sergio ha tenido que tomar una decisión. Y como Kasper Asgreen en el Tour de Flandes, ha sido jugarlo todo a una carta. Gastar hasta la última bala para agarrar a “ese caballo” que se le escapaba. Y el esfuerzo ha tenido sus frutos. Este sábado 3 de Julio, en el Sibiu Tour (Rumania), volverá a ponerse un dorsal tras más de 20 meses. Un dorsal que es mucho más que un dorsal. Es una medalla de oro al trabajo duro. Es una moraleja: lucha por tus sueños, el camino no será fácil, pero merecerá la pena.

Sergio es una de esas historias del ciclismo que no se puede dejar pasar de largo, de las que te hacen vibrar, de las que te hacen salir a rodar aunque caigan chuzos de punta.

Javier Prieto

El chico de las herramientas


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